
DE PUNTA
EN BLANCO
Suspiró
profundamente y recogió dos cubiertos, los suyos. Desde hoy se acabó ser criada
de nadie, en aquella casa estaban todos acostumbrados a levantarse de la mesa y
pasar al salón, hacerse los remolones para no poner ni la cafetera y dejar la
cocina empantanada. Por eso cuando Virtudes apareció de punta en blanco, con su
bolso de Tous en bandolera, los cuatro miembros de su familia “esposo y tres
hijos “pensaron que algo grave ocurría. –Queridos- dijo en tono jovial, que he
quedado con unas amigas para tomar café, y ya llego tarde.
MARIA ADELA
Es lo que deberían de hacer muchas mujeres. !Viva Virtudes!
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